Tecnología para hablar con el coche

On 24 Mayo 2011

Kitt, el coche fantástico, le salvó varias veces la vida a Michael Knight durante los años 80. Casi 30 años después la ficción de esta serie norteamericana protagonizada por David Hasselhoff y un Pontiac Firebird negro está cada vez más cerca de la realidad gracias a la telemática. Esta tecnología está revolucionando el mundo del motor hasta el punto de cambiar el concepto tradicional de la conducción por el de la “movilidad”, explicó Donia Razazi, secretario coordinador de Fitsa, en la celebración del Observatorio de EcoMotor ‘La Telemática en la Automoción, patrocinado’ por ALD Automotive y Navteq.

Los navegadores y GPS son el principal y más conocido exponente de esta tecnología pero “es sólo una parte de lo que la telemática nos puede dar”, ha asegurado Antonio Cruz, director de operaciones de ALD Automotive. Y no es sólo que se pueda ir más allá de indicar una dirección, como están dejando patente los nuevos modelos de vehículos que inundan el mercado con aparcados automáticos, lector de señales de tráfico, frenado automático, control de velocidad… Si no que se pueden conseguir coches más seguros y eficientes que se comuniquen entre sí y con el conductor.
La cartografía y telemática

Los dispositivos basados en la geolocalización, como los navegadores, proveen de información del tráfico a tiempo real, histórica, para evitar puntos negros y de la velocidad de la vía. Para ello es imprescindible que exista una cartografía lo más actualizada posible -cada año se modifica cerca del 20%-. Compañías como Navteq trabajan para detectar todos los cambios que se producen. Día a día sus trabajadores recorren los 16 millones de kilómetros de carreteras europeas realizando 2,4 millones de cambios.

Esta constante actualización es básica para que los vehículos sean capaces de trasmitir de forma veraz y segura el estado de las carreteras, el tráfico y evitar acabar con el coche en un socavón o conduciendo por una carretera cortada o prohibida. Sin el conocimiento del estado de las carreteras a tiempo real Kitt nunca habría podido guiar a Michael Knight por el camino más rápido y despejado de tráfico en sus constantes huidas de los malos.

 

 

Ya fuera de la ficción, marcas como Honda están empezando a incluir servicios parecidos en sus vehículos gracias a los sistemas telemáticos. La compañía japonesa ha informado que va a incluir en sus modelos un sistema de navegación que calcula el camino más rápido a un destino evitando los atascos y, a su vez, los conductores recibirán información sobre los terremotos y advertencias antes de lluvias torrenciales en las carreteras. La información empieza a ser una parte esencial de la calidad y el servicio que da un coche.

La telemática necesita de la cartografía para dar servicios como el geoposicionamiento, el sistema de llamada de emergencia que ofrece Citroën de forma opcional en sus modelos o el control del tráfico; y la cartografía necesita de la telemática para agilizar y abaratar su puesta a punto. Antonio Cruz de ALD aseguró durante el observatorio que “es importante facilitar la actualización de los mapas. Es caro, difícil y los clientes no perciben la importancia de tener los mapas del navegador actualizados” -según Citroën los usuarios solo demandan una cartografía nueva cuando salen de viaje dos veces al año: en verano e invierno-. “Uno de los handicaps es que falta una estandarización de los sistemas, las tecnologías y los mapas”, analizó.

“Telemática de ida y vuelta”. Esta es la clave que defiende Iván Burgos, responsable de LBS (Location Based Services) de Nokia España, para enriquecer los mapas con los cambios que los usuarios detecten en la orografía. “No sólo los fabricantes crean el producto, sino que los conductores con su interacción pueden ayudar a mejorar la actualización y reducir el mínimo margen de error que tienen ahora los mapas. Para eso es fundamental la interacción. Desarrollar la comunicación bidireccional es uno de los grandes ámbitos en los que está la telemática”, explicó Burgos.

La aportación de la experiencia y el conocimiento de los usuarios es sólo el primer paso hacia la interacción entre coches. El geoposicionamiento y la instalación de un sistema que permita la evolución de la navegación por la vía del intercambio de datos da pie a ofrecer servicios adicionales que llevan a proporcionar una conducción más eficiente y segura. “Si se conoce el camino más rápido, despejado y seguro se puede llegar a ahorrar hasta un 15 por ciento del consumo de gasolina”, calculó Donia Razazi de Fitsa. Esta tecnología ya está disponible en los teléfonos móviles y en los navegadores externos, unos sistemas que están ganando terreno a los navegadores integrados debido a las diferentes velocidades de penetración en la sociedad que tiene la tecnología móvil y los vehículos. El consumidor puede llegar a cambiar de teléfono o dispositivo móvil hasta una vez al año mientras que la media de renovación del parque móvil es de ocho años.
¿Canibalismo?

La convergencia de dos tecnologías que tienen ciclos de vida muy diferentes están dando lugar a que, de momento, los teléfonos con GPS estén comiéndose a los navegadores móviles y a los integrados. “La tendencia es hacia una convergencia como la que ha habido con el ordenador de sobre mesa, el portátil y los Smartphones”, adelanta Cruz Cabeza. En este sentido, Octavio Arribas responsable de contratos de servicio y telemática de Citroën España explicó que “la ventaja inicial que tienen los integrados frente a los móviles es su capacidad de dar datos sobre la situación del motor, los niveles de aceite, la temperatura, el consumo…”. Una ventaja más bien temporal ya que según rebatieron Burgos de Nokia y Marc Trepat, director comercial de Garmin, ya existe la tecnología y la conectividad para que los teléfonos y los navegadores externos puedan tener accesos a la información del motor y al ordenador del coche.

“La seguridad no es uno de los baremos más importantes a la hora de comprar un coche. Los usuarios quieren pagar lo menos posible y la seguridad ocupa el tercer o cuarto puesto”, explica Arribas. La telemática tiene la capacidad de incrementar la seguridad en la conducción y de facilitar y acortar los tiempos en el proceso de rescate cuando el accidente ya se ha producido. La tecnología se llama Icall y en Citroën es un botón de alarma que manda una señal con la localización del vehículo siniestrado. “Los navegadores ya pueden avisar de la velocidad máxima de una vía o de los peligros en la carretera”, asegura James Marugg director de Cuentas de Navteq. Esta tecnología se suma a los sistemas de geolocalización que no están masificados porque todavía no son obligatorios y porque tienen un “modelo de negocio caro y poco establecido”, explica Francisco José Jiménez, gerente de M2M automoción de Telefónica.